En qué pienso cuando nado…

Con este post me he sentido como James Bond. ¿ Recordáis cuándo le decían aquello de ” Esta grabación se autodestruirá en 10 segundos”? Pues eso. Justo cuando estaba a punto de  publicarlo, no se qué ha pasado o qué botoncito he tocado, y mi post se ha perdido en las profundidades de la blogosfera. Digno de un capítulo de ” Historias Corrientes”. ( Serie friki de animación que os recomiendo fervientemente).

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Gracias chicos…

Pero bueno, como soy muy cabezota cuando quiero, here we go again.

El título del post es un homenaje a Murakami y su libro ” De qué hablo cuando hablo de correr”. No he leído el libro, así que no sé si algo de lo que digo, tendrá algún paralelismo. Pero ese título me resultaba muy inspirador , y de hecho me vino a la cabeza en uno de esos largos piscineros.

De pequeña no era muy deportista, por no decir nada. Llevaba gafas y siempre me daba pavor que me dieran un balonazo y me las rompieran, o tropezar en el potro o saltando y que se me rompieran…O… Sí amigos, era una patosilla en potencia. o al menos eso creía, Así que, desde que mi padre me enseñó a nadar  de pequeña, y tras caerme y desmayarme yendo con los típicos patines de cuatro ruedas; romperme el húmero en cuatro partes intentando emular al Cirque du Soleil cuando ni siquiera existía; y hacerme dos esguinces saltando una alcantarilla…Todo eso antes de cumplir 14 años, comprendí que lo más seguro para mi integridad física era estar a remojo como un garbancete.

En serio, más allá de algún coscorrón nadando de espaldas, o tragar demasiada agua, la natación es uno de los deportes más inofensivos. ( Eso sí, recordad secaros bien el pelo, o pillaréis una bronquitis aguda, casi neumonía, como la que me tuvo en casa 15 días y me hizo temer durante bastante tiempo a mis queridas piletas ).

Seguro que en ésta no me hubiera pasado nada...;-)

Seguro que en ésta no me hubiera pasado nada…;-)

El caso es que nadar me relaja, me quedo muchas veces absorta en mis pensamientos aún sin pretenderlo  me pongo a divagar sobre todo: Mi familia, mi vida, el mundo en general, me pongo súper filosófica entre brazada y brazada, y muchas veces encuentro la inspiración aquí.

No sé si es por el azul de los azulejos,( valga la redundancia), o la calma que me produce el agua, o el silencio cuando te sumerges, el caso es que entro en un estado de desconexión importante.

A veces llego con pocas ganas, ” Veinte minutos y me voy”, y me acabo quedando una hora. Tampoco os creáis que estoy todo el rato en plan campeona olímpica ( ¿ Risas? ¿ He oído risas?). Muchas veces cojo las maravillosas pesas de espuma ( Pesan más de lo que parece y te hacen sentir una fitgirl en toda regla…Bueeeeno, vale, no tanto, pero molan). O si no, te montas en un churro de espuma de colores, cual brioso corcel acuático, y te pones a mover los brazos en plan clase de Aquagym.

churros-piscina-ologi6     Aqua_Fitness_Dumbbell

En esos momentos, me siento feliz. Como cuando escribo. Es una felicidad infantil. Y me encanta. Vuelvo a mis raíces acuáticas.

Así que, a pesar de que mucha gente promulgue las bondades del running, del fútbol o la zumba ( o ¡Zuzumba! que diría Finn de Hora de Aventuras), yo me quedo…

¡ Un beso !

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