Señales. ( Primera parte).

Soy una firme creyente de que existen señales, que nos guían en las decisiones y momentos importantes de nuestra vida.

Por supuesto, entiendo que cualquier persona que se considere racional piense que eso es una idiotez. Lo respeto, y durante mucho tiempo creí lo mismo. Pero desde hace un tiempo, puedo ver que esas casualidades que no lo son, ( las llamadas sincronicidades), te persiguen en las decisiones cruciales.

Por ejemplo: una oferta de trabajo. Todo el mundo te dice lo fantástica que es esa oportunidad para tu carrera. Pero algo dentro de ti no se siente cómodo.¿ Mi consejo? Si tu cabeza dice que sí, y tus tripas no, hazle caso a las segundas. Te aseguro que ahorrarás mucho tiempo, y disgustos innecesarios.

En mi caso, más que mariposas en el estómago, es una sensación de vacío, como un nudo. Y si eso no ocurre, tengo a la música y las palabras como aliadas.

¿Otro ejemplo? Mi hija se llama Lucía. Es un nombre que, aparte de encantarme tiene un enorme significado para mí.

Cuando estaba embarazada, no cesaba de ver la palabra ” Morningstar”, por todas partes: En la tele, libros, canciones…Hasta en varitas de incienso. Y en diferentes idiomas: alemán, castellano…

Me llamaba la atención y no paraba de darle vueltas, sin acabar de entender ( aunque era más una cuestión de atender), porqué me aparecía sin cesar esta palabra.

Justo una mañana que íbamos en el taxi, a una ecografía rutinaria, mi marido y yo escuchamos en la radio que hablaban del ” Lucero del Alba”. Nos miramos a los ojos, alucinados y sabíamos que aquello era especial.

Una vez en el hospital, me dijeron que mi hija había crecido todo lo que tocaba, y que sería mejor inducir el parto. No me hizo ninguna gracia, y me asusté, ya que había escuchado mucha leyenda negra, sobre este procedimiento.Pero finalmente accedí , después de meditarlo bastante, y con la sensación de que no iba a ser ese parto idílico e indoloro que había imaginado.

Aquella noche, antes de bajar al paritorio, aunque me habían asegurado que no daría a luz al menos hasta bien entrado el día siguiente, me dio por mirar en la aplicación del tiempo en mi móvil, cuándo amanecería: sería a las 08:20 de la mañana.Acto seguido bajé.

Aunque estaba tranquila, una vez allí escuché los alaridos de una parturienta. Ya se me pusieron los pelos de punta. Me contaron que llevaba varias horas así , y que quería un parto sin ningún tipo de anestesia.

Entré en la sala de partos…(Continúa en Señales II).

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