¡Por los pelos!

Mientras me depilaba, me ha venido un recuerdo de cuando era pequeña.
Siempre pensaba que depilarme con maquinilla era un suplicio, así que me sentía orgullosa de ser pequeñita.
Pensaba en las mega piernas de Adriana Sklenarikova ( o algo así), que decían que era la persona con las piernas más largas del mundo ( un metro y pico!), y, lejos de sentir envidia, me daba lastimita.” Pobrecita, lo que debe sufrir con la máquina de depilar y los pelitos enquistados”.
Si es que…El que no se consuela es porque no quiere.
Pasaron los años, y nunca me he sentido acomplejada por mi poco más  de 1,60, pero sí que hubiera agradecido tener un par de plataformas al estilo Reina Drag Queen de los Carnavales de Tenerife en algunas ocasiones.
Por ejemplo : coge una caja de leche en el último estante de la estantería del Súper, que, además, está al fondo del todo.
¿ Solución?Súbete al primer escalón, entre cajas de galletas y chocolatinas, y siéntete como un King Kong subiendo el Empire Estate . Llegas a la cima, y empiezas a pegar saltitos simiescos que ponen a prueba tu equilibrio y tu integridad física.No son saltitos de alegría, sino de lucha por conseguir tu preciado tessssoro.”Grmpf, ufff, ayyys”, ya está, has encontrado el eslabón perdido entre el mono y el hombre…Rebuscando entre leche de avena, de coco, sin lactosa, leche de aire…Y ya está!La agarras con fuerza y cuidado.Sólo que en vez de la chica de Kong, es tu adorado tetrabrick.¡ Nada os separará! Pero, ¡ ay, amigo! Comienza el descenso…No hay helicópteros disparándote, sino tus bailarinas que flojean por el esfuerzo, esos tobillitos que tiemblan…Se avecina un desastre total.Una tormenta (láctea), perfecta.
Poco a poco, descuelgas tus garras del Empire Esta(n)te y, por fin colocas con sumo cuidado a la preciada caja, sin daño alguno. Bueno, quizás un poquito tu dignidad, pero eso amigos no es tan traumático.
Si no, pensad en el pobre Kong.
¿ Solución? Ir con un taburete plegable everywhere o buscarte un amorcito alto y caballeroso que te libre de tal lance.
Conclusión…Ser pequeño no es tan malo…Es toda una aventura.

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